Un lugar de contrastes
Friday
10 September 2010 -
17:34
Esto pretende ser un conjunto de pensamientos y emociones que tuve durante mi estancia en el Centro de Recuperación de Primates de Lwiro (CRPL), en la República Democrática del Congo. Fueron tres semanas muy intensas en las que mi cometido era realizar diferentes actividades de enriquecimiento (que no dejan de ser actividades de entretenimiento) para los primates, en un entorno en el que es muy difícil y caro conseguir materiales apropiados para ello. Desde luego que valió la pena el esfuerzo cuando observabas el uso de dichas actividades por parte de los monos.
En el día a día interaccionaba con las personas que viven en aquella olvidada zona de África. Me entristeció mucho ver a niños pequeños descalzos, vestidos con harapos, con problemas en la vista, con síntomas de malnutrición, entre otros.
Niñas, mujeres adultas y ancianas cargando haces de leña, troncos, herramientas, kilos y kilos de alimento... El peso que llevan es muy grande y lo apoyan sobre la frente.
Es en la ropa donde se ven claramente las diferencias en la clase social: personas que visten con harapos y otras que como en el caso de algunas señoras llevan vestidos de finas telas y estilo africano. Es para evitar esas diferencias sociales por lo que todos los niños van al colegio con el mismo uniforme. Aún así se ven las diferencias en el calzado…si es que llevan…
Es muy constructivo hacer un viaje de este tipo, donde tú “eres el diferente (por el color de piel) pues te sientes más empático con las personas de otra etnia que se ven obligadas a cambiar de país para sobrevivir y vienen a vivir al tuyo...
La zona está plagada de militares, los que se ven, y los que no se dejan ver…y la inestabilidad se palpa en el ambiente. Es una zona con muchos conflictos, desigualdades, injusticias y violaciones de los derechos humanos (por parte de la sociedad civil y militar).
Y entonces me planteé ¿Qué hago aquí ayudando a los primates? ¿Qué pasa con la población?
La respuesta es que el proyecto de Coopera en RDCongo engloba todas esas necesidades que la población local y la biodiversidad necesita. Gracias al CRPL que es donde acudí a desarrollar mi tarea de voluntario, se da trabajo a un gran número de personas que pueden sustentar así a sus familias, mejorando la economía local y a la vez van cambiando la mentalidad en lo que se refiere al consumo de carne de selva y la protección de los hábitats.
Y es que mantener un centro de las características del CRPL necesita de cuidadores, personal de limpieza, cocineros, centinelas, mantenimiento, conductor, administrativos,… y miles de kilos de frutas y verduras que consumen los animales y cultivan los agricultores de la zona.
Se aprende cada día: quien diga que lo sabe todo en su profesión miente o es un fanfarrón. Aún me queda un largo camino por recorrer en mi profesión de biólogo y cuidador de primates, pero sí que puedo decir en base a los diferentes lugares en los que he trabajado y he visitado, que el nivel del CRPL es muy alto, en cuanto a alimentación, higiene, atención veterinaria y dedicación a los primates. Se han construido espacios nuevos para los animales que nada tienen que envidiar a los de nuestros lugares de trabajo, y lo mejor está aún por venir: la instalación de semilibertad que servirá para socializar a los diferentes grupos de chimpancés entre sí, paso previo e imprescindible para su reintroducción en un futuro esperemos que no muy lejano.
Es un proyecto que engancha definitivamente: se palpa lo costoso del trabajo que se ha realizado y el del día a día, la dificultad y el riesgo, y lo que es más importante: los resultados.
Mucha fuerza, coraje, dedicación y un sinfín de adjetivos más tienen que tener los occidentales que cambian sus vidas para venir a desarrollar un proyecto de este tipo en un lugar así. He tenido la suerte de conocer y trabajar con Lorena, Carmen y Laia y su trabajo es encomiable. Así mismo, la organización de la exposición de pinturas y otros actos me han permitido conocer al personal de Coopera que trabaja desde España para Congo y otros tantos países, y solo ha servido para corroborar que detrás de un buen proyecto hay un buen grupo de personas cualificadas y sobretodo de grandes corazones (David, Yolanda, Almudena, Esther,…)
El paisaje es una maravilla, no me extraña que el Parque Nacional Kahuzi-Biega (PNKB) esté declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco… Lástima que los alrededores y las faldas de estas montañas están literalmente peladas y convertidas en campos de cultivo…
La zona y sus alrededores tienen un enorme potencial en ecoturismo. Y para muestra: un botón… En la visita al PNKB (a solo unos kilómetros del santuario) pude ver 17 ejemplares de gorila oriental de llanura, de los 33 que tiene el grupo. Una maravilla. Y el silencio en el dosel de la selva solo interrumpido por la vocalización de los primates, el bienestar. Y es ahí cuando te viene a la cabeza el terrible momento en que ese silencio se parte por la llegada de cazadores que quieren obtener carne de los monos y vender las crías, … y el caos.. y más huérfanos para el CRPL.
Y el goteo de muertes que no para… ¿hasta cuando podrá sostenerse la situación?
Raul Cabrera es cuidador de primates y biólogo. Trabajó como voluntario con nosotros en el Centro de Recuperación de Primates de Lwiro.
Con los compañeros del centro
Haciendo un termitero

Niñas, mujeres adultas y ancianas cargando haces de leña, troncos, herramientas, kilos y kilos de alimento... El peso que llevan es muy grande y lo apoyan sobre la frente.
Es en la ropa donde se ven claramente las diferencias en la clase social: personas que visten con harapos y otras que como en el caso de algunas señoras llevan vestidos de finas telas y estilo africano. Es para evitar esas diferencias sociales por lo que todos los niños van al colegio con el mismo uniforme. Aún así se ven las diferencias en el calzado…si es que llevan…
Es muy constructivo hacer un viaje de este tipo, donde tú “eres el diferente (por el color de piel) pues te sientes más empático con las personas de otra etnia que se ven obligadas a cambiar de país para sobrevivir y vienen a vivir al tuyo...
La zona está plagada de militares, los que se ven, y los que no se dejan ver…y la inestabilidad se palpa en el ambiente. Es una zona con muchos conflictos, desigualdades, injusticias y violaciones de los derechos humanos (por parte de la sociedad civil y militar).
Y entonces me planteé ¿Qué hago aquí ayudando a los primates? ¿Qué pasa con la población?
La respuesta es que el proyecto de Coopera en RDCongo engloba todas esas necesidades que la población local y la biodiversidad necesita. Gracias al CRPL que es donde acudí a desarrollar mi tarea de voluntario, se da trabajo a un gran número de personas que pueden sustentar así a sus familias, mejorando la economía local y a la vez van cambiando la mentalidad en lo que se refiere al consumo de carne de selva y la protección de los hábitats.
Y es que mantener un centro de las características del CRPL necesita de cuidadores, personal de limpieza, cocineros, centinelas, mantenimiento, conductor, administrativos,… y miles de kilos de frutas y verduras que consumen los animales y cultivan los agricultores de la zona.
Se aprende cada día: quien diga que lo sabe todo en su profesión miente o es un fanfarrón. Aún me queda un largo camino por recorrer en mi profesión de biólogo y cuidador de primates, pero sí que puedo decir en base a los diferentes lugares en los que he trabajado y he visitado, que el nivel del CRPL es muy alto, en cuanto a alimentación, higiene, atención veterinaria y dedicación a los primates. Se han construido espacios nuevos para los animales que nada tienen que envidiar a los de nuestros lugares de trabajo, y lo mejor está aún por venir: la instalación de semilibertad que servirá para socializar a los diferentes grupos de chimpancés entre sí, paso previo e imprescindible para su reintroducción en un futuro esperemos que no muy lejano.
Es un proyecto que engancha definitivamente: se palpa lo costoso del trabajo que se ha realizado y el del día a día, la dificultad y el riesgo, y lo que es más importante: los resultados.
Mucha fuerza, coraje, dedicación y un sinfín de adjetivos más tienen que tener los occidentales que cambian sus vidas para venir a desarrollar un proyecto de este tipo en un lugar así. He tenido la suerte de conocer y trabajar con Lorena, Carmen y Laia y su trabajo es encomiable. Así mismo, la organización de la exposición de pinturas y otros actos me han permitido conocer al personal de Coopera que trabaja desde España para Congo y otros tantos países, y solo ha servido para corroborar que detrás de un buen proyecto hay un buen grupo de personas cualificadas y sobretodo de grandes corazones (David, Yolanda, Almudena, Esther,…)
El paisaje es una maravilla, no me extraña que el Parque Nacional Kahuzi-Biega (PNKB) esté declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco… Lástima que los alrededores y las faldas de estas montañas están literalmente peladas y convertidas en campos de cultivo…
La zona y sus alrededores tienen un enorme potencial en ecoturismo. Y para muestra: un botón… En la visita al PNKB (a solo unos kilómetros del santuario) pude ver 17 ejemplares de gorila oriental de llanura, de los 33 que tiene el grupo. Una maravilla. Y el silencio en el dosel de la selva solo interrumpido por la vocalización de los primates, el bienestar. Y es ahí cuando te viene a la cabeza el terrible momento en que ese silencio se parte por la llegada de cazadores que quieren obtener carne de los monos y vender las crías, … y el caos.. y más huérfanos para el CRPL.
Y el goteo de muertes que no para… ¿hasta cuando podrá sostenerse la situación?
Raul Cabrera es cuidador de primates y biólogo. Trabajó como voluntario con nosotros en el Centro de Recuperación de Primates de Lwiro.
Con los compañeros del centro
Haciendo un termitero
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